Baje a la cocina de la casa donde vivo, y mientras la chacha hacia sus quehaceres, tome del refrigerador el infaltable Sumo de Naranja, único alimento que consumo por las mañanas, cuando de pronto el iPhone inicia uno des sus ruidos particulares mientras lo observo y me doy cuenta que es un numero desconocido. Lo cual solo podía ser para alguna entrevista laborar o del banco para cobrarme lo que les debo hace meses, Preferí pensar que se trataba de la primera opción y al responder. Una vos suave que me parecía ya haber escuchado en alguna oportunidad me informo de asistir a una segunda entrevista para una organización que se dedica a la confección de lencería y prendas femeninas. Me cito para ese mismo día, 15 horas, la mujer termino diciendo, “llegue puntual por favor”.
Llegue temprano, eran aun las 14 con 45 minutos, estacione el coche frente a un liceo y después de apagar la radio y el motor decido caminar hacia lo que aun no sabia seria un motivo de alegría y cuanto desearía de felicidad.
Al ingresar por aquellas grandes puertas de vidrio, un señor me abordo preguntándome hacia donde me dirigía, a lo cual respondí muy amablemente diciendo “ Con la Srita Karen Quiros por favor” El hombre de voz ronca y mal geniado me informo que debería caminar hacia el final del corredor y solicitar la confirmación de mi entrevista en el Counter. Entonces mientas caminaba a confirmar dicha entrevista mi mirada me llevo a dar a una gran boutique. La cual ya había visto antes pues era la segunda vez que asistía a ese lugar para una entrevista, en aquella boutique ocurrio lo inesperado, había una linda chica detrás de un mostrador que al darse cuenta de mi mirada logro dar con la casual coincidencia, provocada por mi a decir verdad.
Desde aquel momento olvide por completo hacia donde me dirigía y el motivo por el que me encontraba en ese lugar. Creo que por un momento hubiera preferido cambiar esos terribles minutos de entrevista tan solo por quedarme mirando a esa linda chica detrás de un mostrador, que hasta ese momento no tenia nombre solamente unos lindos ojos, unos labios rosados, producto probablemente de lápiz labial que llevaba puesto ese día, tenia un hermoso cabello castaño oscuro y rasgos muy delicados. Ella vestía una ligera chompa negra, llevaba una blusa de color blando y unos pantalones claros, no recuerdo exactamente el color de los pantalones pero deberían ser blanco, gris o quizá plomo. Lo que fuera que llevara ella era hermosa, se veía como sacada de un cuento de hadas, como traída de un sueño del cual no quisiera despertar. Ella estaba ahí, con un gesto casi silencioso, que pareciera que no siempre demuestra su cariño a través de gestos, aquella mujer que hizo bailar a mi corazón a son de latidos mas fuertes y por momentos incontrolables. Que sin darse cuenta me estaba haciendo luchar contra mi mismo, contra mi timidez. Viendo a aquella mujer casi niña, callada, con ojos que decían mas que cualquier palabra no podía hacer otra cosa que mirar y apreciar su hermoso rostro. Que a pesar de haber recorrido gran parte de Europa y haber visto mujeres tan hermosas cruzar por las calles, la belleza de esa chica detrás del mostrador era particular, incomparable e imposible de intercambiar por ninguna otra que haya visto en mis anteriores viajes.
Entonces una vos me despertó brutalmente de mi ilusión y me dijo: con quien desea hablar?. Era la señorita del final del pasillo que sentada junto a un teléfono con tantos botones que parecía teclado de ordenador me decia mientras observaba titilar los botones de las llamadas en espera que entraban por aquel trasto telefónico. Reaccione de inmediato y mencione el nombre de Karen Quiros, sin dar mas detalles. hizo una pequeña llamada y confirmo mi cita, después me envío devuelta con aquel hombre amargado quien canjeo mi documento de identidad por un diminuto papel done lleno mis datos personales y posteriormente dijo: “cuando salga tiene que devolver esta hoja firmada por la persona que lo entrevisto”. Yo conocía el protocolo pero fingía prestarle atención a ese sujeto mientas sigilosamente observaba a esa linda chica detrás de un mostrador aun sin nombre.
Entonces con los pies en la tierra y procurando no tropezar con nada, emprendí mi camino hacia el ascensor que me llevaría al cuarto piso de aquel edificio donde tenia que ver a Karen. Mientas esperaba la llegada de elevador gire mi cabeza nuevamente en busca de la misma chica de la que hable al inicio de este relato y de repente ocurrió el milagro y detrás del escaparate estaba también ella observando mi curiosa mirada en su búsqueda, aquel momento fue eterno, mi mente dibujo su rostro en lo mas profundo de mi incide. Para entonces se abrían las puertas del ascensor mientras yo maldecía su llegada, pues quería seguir con mi afán de mirar a la chica de esta historia, tuve que abordar el ascensor sin vacilar pero también si dejar de verla.
Subí hasta aquel cuarto piso pensando en ella y sin recordar la oficina de recursos humanos, donde seria mi entrevista, el lugar esta lleno de oficinas por do quier, una pares de color melón y con grandes lunas separa unos departamentos de otros. Decidí seguir a mi instinto en quien confío plenamente y dar con Karen quien ya había sido notificada de mi llegada.
Al encontrar el lugar pude observar a dos mujeres al parecer postulantes para el mismo puesto de trabajo, una de ellas era corpulenta y al parecer de avanzada edad; y la otra mas bien, era joven de nariz respingada, cejas pobladas y patas de gallo en los ojos, era delgada, caminaba vacilante parecía tropezar con cada paso que daba, pero era guapa de rostro. Uno a uno íbamos ingresando a una mesa redonda donde al parecer el futuro jefe nos entrevistaría y vería las cualidades entre uno y otro postulante mientras seguramente se preguntaba que coños hacia sentado ahí si el ya tenia muy claro a quien iba a contratar.
Al entrar me tope con un hombre de avanzada edad, él iba dirigir una nueva línea de producto, al parecer ingresarían al mundo del vino y su distribución. Y lo que el quería era un asistente administrativo que sea su mano derecha en el desarrollo del producto. Este hombre de cabellos canosos tenia un acento extraño evidente no era peruano pienso que podría ser colombiano o venezolano. Al entrevistarme me pregunto por mi estadía en Europa especialmente por mis estudios de post grado en Barcelona y mi posterior estadía en Turín(Italia), seguramente no quería verse sorprendido por algún farsante de esos que abundan en mi país, lo cierto es que pude convencerlo de la veracidad de mi estadía respondiendo perfectamente a las preguntas de lugares donde viví y los que visite como el Camp Nou, o Munguit, Plaza Catalunya todas ellas en Barcelona.
Al salir me despedí de Karen quien me recibió con mucha amabilidad, le pedí que me firmare el pasa por el cual el señor de seguridad había intercambiado mi DNI, y lo puse en el bolsillo derecho del saco que llevaba puesto. Me dirigí al elevador y una vez adentro presione el numero del piso al que me dirigía y donde por esas casualidades de la vida volvería a ver aquella chica que cautivo y me dio razones para insistir en buscar su mirada, entonces al abrirse las puertas ella seguía ahí, en el mismo lugar donde la había dejado, como si esperara mi llegada, como si atraída por el mismo interés me veía, me observaba lanzando una mirada penetrante en lo mas hondo de mi mente, rompiendo paradigmas y yo aun sin poderlo creerlo le sonreí, ella me miro al pasar, era una sonrisa algo tímida que tenia como objetivo romper el hielo de las miradas, ella respondió a mi mensaje y sonrío también, en aquel momento mi corazón se alboroto salto de un lado al otro sin poder ser controlado, la alegría que me abordaba era infinita, su sonrisa confirmo la idea de un interés mutuo, fue entonces cuando llegue al counter de aquel hombre de seguridad de voz dominante y mientras observaba que aquel tipo estaba ocupado recibiendo algunos cachivaches me apoye cómodamente en el mostrador mientras observaba fijamente a la chica linda detrás del mostrador. Para mi sorpresa ella también miraba en mi dirección y practicaba un saludo gestual oral de un HOLAAA, entonces algo en mi entendió que tenia que hacer algo por saber quien era esa chica linda detrás de un mostrador , por descubrir que nombre llevaba la culpable de hacer que mi pobre corazón saltara de tal manera.
Pensé en una y otra estrategia desde la mas descabellada que seria ir hasta donde estaba, presentarme y dejarle una tarjeta personal, hasta quedarme esperando ahí afuera hasta que ella saliera de trabajar, Obviamente la segunda opcion era demasiado sacrificada y algo descabellada pues ella podría salir a las 18 horas como a las 22 horas.
Entonces el custodio de mi Documento de Identidad me pidió el pase de ingreso que seria intercambiado por el DNI, a lo cual no pude acceder pues la emoción era tan grande que no lograba encontrar el maldito pase a pesar de estar seguro donde lo había dejado, en el bolsillo derecho del saco que llevaba puesto, mis nervios crecían cada vez mas y las miradas con la chica linda detrás del mostrador no cesaban. Entonces después de casi cinco infinitos minutos de búsqueda insatisfecha logre dar con el pase, que a su vez seria el canje mas penoso pues el pase me sacaría de aquel lugar sin poder volver a ver a esa linda chica detrás de un mostrador . Mi lado publicista entonces despertó, y fue entonces, como si fuera enviado por alguien divino, que pude ver a aquel hombre casi en la acera de la entrada del edificio, era un hombre de seguridad, robusto, de unos 40 o 50 años, de rostro cansado y ojos tristes, seguramente por la vida que llevaba y el miserable sueldo que ganaba. El hombre al parecer controlaba el ingreso y salida del personal. Y en tanto salía como si fuese guiado por alguien que me llenaba de seguridad desidi pararme en frente de aquel hombre de seguridad y decirle: “Señor, podría hacerme un favor, un favor de hombre a hombre?. El sujeto entendió a lo que me refería cuando le di una tarjeta personal y le pedí que se lo diera esa linda chica detrás del mostrador. Le di sus descripciones los colores de blusa y cabellos. El hombre pudor darse cuenta de lo nervioso que me encontraba en aquel momento y acepto mi pedido sabiendo que se trataba de alguien que había llenado de un brillo evidente a mis ojos.
Era ella, en quien después de salir de aquel lugar pensé, era ella a quien estoy seguro en algún lado había visto, era ella que tenia la descripción exacta, era ella que me ponía nervioso y me hacia sonreír incluso antes de conocerla, era de ella de quien llevaba su rostro dibujado en mi mente, era ella a quien había visto en el sueño mas sublime, era ella, la chica linda detrás del mostrador. Era ella de quien no sabia ni su nombre hasta que después de largas horas de espera y una llamada desconocida que entro a mi móvil y dijo: Hola, me llamo Daniela.

1 comentario:
Breda ¿Por qué eres tan despistado?... No me extraña que hayas tenido que buscar tu pase, en todos tus bolsillos, por 5 minutos...
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