lunes, 4 de mayo de 2009

Dos conclusiones rápidas:


Tu orgullo vale más que una persona. Mi silencio, es mi despedida.

"Y si me tiene, según ella, prohibido hablarle, desde acá le digo (y no me importa si lo lees o no) que ya pasé por esto.Y no es despecho, es la realidad. Y lo que también es verdad, y es por lo único que me duele ese comportamiento adolescente, es porque yo, a diferencia tuya, nunca te dejé solo. Ni una sola vez. Estuve contigo en las buenas, en las malas y en las peores. Y te quise, mucho. Después de lo del miércoles, no me explico muy bien por qué. Por eso, creo que tengo todo el derecho de decirte que le vayas a faltar el respeto a quien quieras, pero no a mí, que te di mi cariño, todo el que pude, el tiempo que estuvimos juntos. Yo ya no soy tu papelera de reciclaje."

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