Hoy tuve un sueño extraño, desperté contento y a la vez pensativo. Pues cada vez que doy un beso a alguien en mi sueño tarde o temprano se hace realidad, pero esta vez creo que ha sido una exageración, pues a la chica que apareció en mis sueños la conozco y aunque solo sepa cosas básicas como su nombre y su edad, podría decirles que es de las personas que solo pondría en un escaparate y seria feliz observándola el resto de mi vida.
No podría, ni quería pedir mas, para mi observarla las pocas veces que puedo es todo lo que quiero, pero esta vez mi sueño fue exagerado, nunca me ha jugado una mala pasada con esto pues aun me niego a creer en la posibilidad, de que, alguna vez se haga realidad.
Soñé que estaba en una fiesta, ella y más amigos estaban en círculo bailando y riéndose, yo tenia que irme a la casa de un amigo que prepararía de comer y consulte con los chicos si desearían ir, nos fuimos todos éramos como seis en total, llegamos a la casa, era una casa grande, de tres o cuatro pisos, nos alojamos en la primera plata, donde había una cocina y mubles de madera, ellos prepararon algo de comer, nos sentamos en una mesa rectangular de seis sillas. Yo por esas casualidades de la vida, llegue a sentarme al lado de ella, en eso entraron sus padres, no se que hacían en la casa de mi amigo, eso ni yo lo entiendo, pero en mi sueño fue de esa manera. Cuando entraron sus padres preguntaron quien de todos era su novio, y todos miraron asía mi, y fue una sorpresa por que también yo me entere ahí que éramos novios. Sus padre un hombre muy blanco de piel y de cabellos me estiro una mano y apretando fuerte me decía, un gusto conocerte. Su madre, en mis sueños, una señora muy elegante llevaba collares de perlas y sortijas de oro en las manos y muñecas, una señora de mediana estatura y muy amable como el padre me saludo de buena manera también diciéndome que gusto hijito, ellos hicieron un para debrocas y se marcharon.
Después de terminar de comer el grupo decidió marcharse y a pesar de que entre bromas y comidas nunca hubo nada extraño como una caricia o un beso, aun dudaba mi condición de novio. Ella reía y fumaba algo de cannabis y yo hacia lo mismo, lo que no entiendo es por que las malas costumbres me siguen hasta en mis sueños, bueno el punto es que al momento de despedirnos la acompañe a tomar el metro y fue ahí cuando ocurrió en inesperado beso, no lo pude creer, soñé que sentía claramente sus labios húmedos, sentí su aliento en mi rostro, veía sus grandes ojos claros como el cielo.
Fue cuando desperté mire hacia todos lados, ya era de día, deberían ser las seis o siete de la mañana, la luz entraba por la entreabierta ventana y un rayo de sol vislumbraba temerosamente de entre las cortinas.
Desperté esperando que fuera realidad abrí mis ojos con la intención de verla en frente mió, de encontrarme al final del beso, de verme en aquella estación de metro, de sentir su aliento, de cogerla entre mis brazos de abrazarla y suplicarle que se quedara. Pero la realidad fue otra.
En ese segundo que estuve despierto la imagine, ella viste algo raro, casi no lleva maquillaje, es blanca como la nieve, tiene unos labios rojos como las fresas, una cejas algo depiladas, unas pestañas sedosas y unas curvas que sombreaban sus ojos pintados por el lápiz negro que solo hacían brillas mas sus ojos bellos. Pero una vez más volví a la realidad y recordé que solo era un sueño y algo muy cruel dentro de mí, me decía, ¡despierta tonto, fue un sueño y nada más!.
Al darme cuenta que no era nada mas que una ilusión de mi inconsciente, volvía dormir, pidiendo una continuación de aquel beso, que estoy seguro, solo seria en mi sueño, intente dormir y posiblemente entre recuerdo mas detalles del sueño y ella, volví a quedarme dormido pues cuando desperté ya eran mas de la una de la tarde y desde ese momento, tuve durante el día la imagen de alguien que insistía en no salir de mi cabeza.
No le di mucha importancia en ese momento, fue hasta después de almorzar que me vino el recuerdo de aquel sueño, y recordé la historia de mi vida y de aquellos sueños similares que tuve antes de estar o besar a alguien (en la vida real). Siempre desde que tuve pocos años tenía el mismo sueño cada vez que alguien me gustaba y quería estar con ella, sabia que si en mi sueño la besaba, algún día seria para mí, algún día me correspondería de la misma manera que en mis sueños. Pero también sabia que si en aquel sueño, aquella persona un correspondía a mi beso, ella no seria para mi nunca. Ahora no se que pase, no se si por primera ves mi historia sea distinta, yo dejare las cosas en manos de destino, no buscare ni forzare ese destino, por que si Dios y sobre todo mi destino es estar a su lado será por que así lo ha querido alguien, cuando llegue el momento solo me quedara amarla, y a pesar de mis miedos y temores estoy seguro que todo, absolutamente todo en esta tierra tiene sentido, que hasta las cosas mas pequeñas como aquel sueño tienen que ser tomadas en consideración.
Alguna vez con ella intercambiamos correos y números telefónicos, estoy seguro que a pesar, de que, muy pocas veces la he encontrado conectada en el Messenger, sabe donde encontrarme y si esta escrito, en mi destino y en el de ella nos veríamos de nuevo; yo creo que es importante permitir que el destino interfiera en nuestras vidas y decida lo que es mejor para todos.
Este es un espacio dedicado a las personas que leen esporádicamente mis historias y me piden que siga publicando. La verdad es que no pretendo nada, menos molestar por posibles similitudes con la realidad de mis personajes, lo que encontraran serán historias sustraídas de la realidad con algunos matices dignos de la narativa literaria de una novela. Quiero dedicar este especio tambien a una especial amiga, Kristel quien me apoya y pide siga escribiendo y publicando más textos. Gracias Kris.
jueves, 13 de marzo de 2008
sábado, 1 de marzo de 2008
Cuestion de Nicotina
Hoy Desperté Fatal, tengo dolor de cabeza, siento que tengo calentura, me arde la garganta y para colmo de males esos mecánicos de mierda siguen haciendo de las suyas en el taller que hay debajo de mi departamento en Barberá del Valles - Barcelona.
Ellos son ya el colmo, no los aguanto mas, estoy seguro que muy pronto consumare mi venganza, aun que se que tampoco será hoy, por que siento un malestar que aun no se si podré superar sin la presencia de mi madre y es ahora cuando la extraño mas, porque es cuando mas falta me hacen sus atenciones y por ser la única, hasta ahora, que ha tolerado mis engreimientos y malcriadeces durante mis días de agonía, como la que tengo ahora.
Me pregunto como el chavo del ocho, ¿Quien podrá defenderme? aunque en mi caso debería ser ¿Quien podrá curarme? ¿Quien podrá darme mi mate de coca, mi té con limón?, ¿Quien podrá cambiar el agua y los cubos de hielo cuando se derritan estos, producto de la fiebre?
La verdad no puedo aguantar mas este fastidio, quisiera entrar a la ducha, darme un buen baño con agua fría, que estoy seguro tendrá por consecuencia una neumonía, por eso he decidido quedarme echado y no joder mas a mi cuerpo que ya bastante tiene con toda la coca cola helada con cubos de hielo y limón, los cigarrillos que nunca faltan en mis bolsillos y los productos con gran porcentaje de alcohol que he tomado a lo largo de mi larga estadía en Lima, y todo esto sin mencionar otras toxinas que he consumido y de las cuales en este momento no quiero hablar.
Ahora me encuentro aquí, en Barcelona, alejado de los vicios y de esa vida mundana que a menudo suelo recordar, pero no extrañar, me encuentro lejos de todos esos vicios pero mas enfermo que nunca, lo pero de todo es que yo conozco las causas de este malestar, por que a decir verdad, estas molestias me aquejan también en Lima y que a pesar de saber en que radica su causa, me niego a alejarme del motivo de mis males.
Todo inicio hace más de cuatro años cuando una mañana desperté con los mismos síntomas y cuando mi madre, mi padre mi hermana no hacían mas que cuidarme uno después del otro, pero al pasara los días y persistir la fiebre y el malestar mi madre decidió dejar de lado sus remedios caseros aprendidos de la abuena y optar por el diagnostico de un profesional de la salud. Es ahí donde decidió llevarme a duras penas a la Clínica donde tenia el seguro medico, que por cierto es una de las clínica mas cara y de gran prestigio en Lima.
Solía tener un medico de cabecera, el doctor Mauricio Concha, al cual mi madre llamaba cariñosa mente doctor Conchita, que por cierto yo muy dentro de mi incluía términos como, conchita tu madre o conchita hijo de puta y reía cuidadosa mente sin que se percatara de mi risa que obviamente era sarcástica.
El doctor Concha me había tratado de niño incluso fue quien me circuncido, no se ahora como se encuentre, después de casi cuatro años que no lo veo, debe seguir igual o quizá mas ansiando de cuando lo vi por ultima ves, que fue aquel día.
Recuerdo que después de aquella consulta, mi madre guardo la receta medica y cada ves que caía enferme por los mismos síntomas, me compraba los antibióticos que el doctor Concha había recetado. Era inteligente mi madre, aunque cierta ves me las uso en la maleta cuando viajaba a Cusco y siendo yo alguien muy distraído extravié la receta que el medico nos había dado y que mi madre guardaba celosamente.
Aquel día que fui a la clínica y entre a la consulta, el doctor Concha decidió hacer las rutinas de siempre y me pidió sentarme en la camilla que tenia en su consultorio, que por cierto quedaba muy alto del piso, cuando era niño solía subirse a una pequeña escalerilla que aun tenia en aquel consultorio y así trepaba a dicha cama riendo sutilmente por los adjetivos que le ponía al medico.
Él después de haberme dicho que subiera a la camilla, pido que me quitara el polo, y con el Estetoscopio puesto en las orejas y la otra punta en mis pulmones repitió una y otra ves,
- Inala, exala, inala, exala…
Después agarrando una especie de cucharita de helados, aunque esta era de madera y un poco mas larga, me pidió abrir la boca y decir
- haaaaaaaaa
Lo cual hice sin refutar mientras el ayudándose de esa especie de cucharita bajando mi lengua exclamo:
- Aquí esta el problema, mire señora!!
Cuando mi madre vio eso, que por cierto yo nunca llegue a observar, por que entenderán que uno mismo no es que pueda verse las amígdalas a menos que no sea ayudándose de un espejo, el senil medico le dijo a mi madre que había que operar, que ese órgano ya no estaba cumpliendo sus funciones, que son las de detener el polvo que entre a tu boca y puede que produsca otras enfermedades. Dijo además que las amígdalas estaban completamente inflamadas y que era esto lo que estaba produciendo la fiebre y los demás malestares, después añadió:
- Señora le voy a recetar dos pastillas que Hugo deberá tomar juntas cada ocho horas y si en el transcurso de cinco días no baja la inflamación, le recetare también dos ampollas que deberá inyectar antes de dormir durante dos días.
A lo cual yo me opuse rotundamente, pero sin hacerme el menor caso a mis escasas razones y abaladas solamente en el dolor y miedo a la ampolla, ni el medico ni mi madre, que supuse me debería apoyar, me hicieron caso y el doctor procedió a anotar con letra casi ilegible en su recetario medico los nombres de las pastillas y de aquellos dos antibióticos que deberían inyectarme de no bajar la inflamación.
Después el doctor concha concluyo su consulta diciéndole a mi madre:
- Señora una ves desinflamen las amígdalas saque una cita para operar, hay que cortarlas o seguirán provocando la fiebre y todos esos malestares.
Luego mirándome a los ojos y muy acertadamente me dijo:
- Y usted jovencito, deje de fumar y de beber cosas heladas, que es el exceso de tabaco y las cosas frescas una de las causas por las cuales se te han inflamado las amígdalas.
Diablos!! Para que dijo eso, desde aquella ves mi madre prohibió que fumara en mi habitación y pobre de mi si encontraba una cajetilla de mis incomparables Lucky Strike, que al ser encontrados por mi madre o la chacha ibana a parar al escusado, todos rotos sin la menor piedad. Más de una vez me han hecho eso, por eso escondía los cigarros en una caja de metal que obtuve con una promoción de lucky que venían: dos cajetillas, un pote de tabaco puro y un paquete de rislas que servían para armar el tabaco suelto y que también use para armar otras cosas.
Era esta pequeña caja donde ahora guardaba algunos objetos como pipas, más rislas, un encendedor, un juego de naipes y también una maquinita manual para armar el tabaco suelto que era muy practica para que tuvieran el grosor y la consistencia de un cigarrillo normal. Era este mi escondite y aunque no era tan secreto que digamos, ahí metía la cajetilla con lo que quedaba de contenido.
El doctor concha lo dijo y mi madre lo tomo muy a pecho, prohibió rotundamente que fumara, claro que nunca deje de hacerlo, además aun no conozco a un hijo que haga todo lo que su madre le dice, por lo generar a los hombres cuanto mas nos prohíben las cosas, mas nos aferramos a ellas.
Después de la sugerencia del medico y de los interminables sermones que me daba mi madre al llegar a casa con algún indicio u olor a cigarro, me di cuenta que el tabaco era en verdad uno de los motivos y es que quizá sea que todas las veces que enferme fueron solo por su causa. Aunque después de algunos años he descubierto que también el clima frió de Europa activan la inflamación de mi moribundo órgano, esto lo descubrí sin consultar al doctor Concha durante mi estadía en Turín- Italia y mi visita a los centros de Ski mas grandes del mundo como Sestriere y Bardonecchia, donde enferme casi de la misma manera en la que me encuentro escribiendo esto.
Pero esta vez no quiero hacer referencia a esa vez en Italia por que ahí están las hermanas de mi madre que me adoran, además de tener dos tías enfermeras y una prima medico que cuando enferme asistieron a mi agonía y recetaron y sugirieron medicinas para mi recuperación ellas me trataron igual o mejor que como si estuviera en Lima.
Pero el problema es ahora, que me encuentro solo en Barcelona, que no tengo a mi madre ni a mis tías que pueden engreírme y cumplir con mis caprichos en estas circunstancias y quizá este sea también un motivo para extrañar alguna compañera sentimental, que no tengo, que se preocupe por su enamorado, que me engría hablándome como un bebe, que por lo menos venga a visitarme y pregunte tontamente:
- ¿Como estas amor?
Sabiendo que estoy apunto de morir.
Pero mejor no pensar en eso pues ya no tendría solo una inflamación de amígdalas sino también una pena en el corazón.
Después del consejo del doctor Concha, que en todo momento dude en acatar a lo largo de los años vengo padeciendo estas dolencias por lo menos una ves por año.
Quizá si no hubiera fumado tanto el sábado que Salí y que termine casi dos cajetillas no estaría hoy postrado y arrepintiéndome de haberlo hecho, pero es que es como dice mi madre, después de gusto viene el disgusto, y es eso lo que mas rabia me da en estos momentos, el haberme dado cuenta a tiempo hubieran evitado todo esto, quizá si hubiera medido mi consumo hoy no estaría así. Aunque quizá otra seria la historia de haberme operado las amígdalas cuando el doctor lo sugirió, pero ya es tarde para lamentos o para pensar en lo que pude o no haber hecho; aunque lo cierto es que los motivos por los cuales no decidí operarme fueron también por una miga mía, Daniela Padilla, quien me comento que su hermano después de una operación como esa, estuvo una semana sin poder pronunciar palabra tomando bebidas, almuerzos licuadas y sopas, además me dijo que después de eso él era mas propenso a contraer gripe y otro tipo de enfermedades respiratorias.
Por ese motivo siempre persuadí a mi madre de no querer operarme, pues conté la historia de Daniela mucho mas dramática de lo que ella pudo habérmela dicho, además a mi madre alguna ves alguien le dijo que a fulanito de tal había quedado medio sordo después de extirparle las amígdalas, tenia motivos mas que suficientes para no operarme.
Ahora depuse que lo pienso una y otra vez, quizá no tome la mejor decisión, quizá otra seria mi historia en este momento y no aburrirlos narrándoles mis traumas infantiles.
En estos momentos sentado y escribiendo esto por mi mente solo pasa una cosa, solo tengo una pregunta que gira y gira sin respuesta, me pregunto
- ¿Qué será de mí?
Y haciendo memoria dentro de mi agonía recuerdo haber traído algunas patillas que mi tía la enfermera me ha dado para la inflamación, solo me queda recordar donde las puse y después de encontrarla tratar de recordar la dosis y no morir en el intento. Ya que de lo contrario no podré seguirles contando mas historias de mi vida que aunque a pocos le importe lo seguiré haciendo.
Ellos son ya el colmo, no los aguanto mas, estoy seguro que muy pronto consumare mi venganza, aun que se que tampoco será hoy, por que siento un malestar que aun no se si podré superar sin la presencia de mi madre y es ahora cuando la extraño mas, porque es cuando mas falta me hacen sus atenciones y por ser la única, hasta ahora, que ha tolerado mis engreimientos y malcriadeces durante mis días de agonía, como la que tengo ahora.
Me pregunto como el chavo del ocho, ¿Quien podrá defenderme? aunque en mi caso debería ser ¿Quien podrá curarme? ¿Quien podrá darme mi mate de coca, mi té con limón?, ¿Quien podrá cambiar el agua y los cubos de hielo cuando se derritan estos, producto de la fiebre?
La verdad no puedo aguantar mas este fastidio, quisiera entrar a la ducha, darme un buen baño con agua fría, que estoy seguro tendrá por consecuencia una neumonía, por eso he decidido quedarme echado y no joder mas a mi cuerpo que ya bastante tiene con toda la coca cola helada con cubos de hielo y limón, los cigarrillos que nunca faltan en mis bolsillos y los productos con gran porcentaje de alcohol que he tomado a lo largo de mi larga estadía en Lima, y todo esto sin mencionar otras toxinas que he consumido y de las cuales en este momento no quiero hablar.
Ahora me encuentro aquí, en Barcelona, alejado de los vicios y de esa vida mundana que a menudo suelo recordar, pero no extrañar, me encuentro lejos de todos esos vicios pero mas enfermo que nunca, lo pero de todo es que yo conozco las causas de este malestar, por que a decir verdad, estas molestias me aquejan también en Lima y que a pesar de saber en que radica su causa, me niego a alejarme del motivo de mis males.
Todo inicio hace más de cuatro años cuando una mañana desperté con los mismos síntomas y cuando mi madre, mi padre mi hermana no hacían mas que cuidarme uno después del otro, pero al pasara los días y persistir la fiebre y el malestar mi madre decidió dejar de lado sus remedios caseros aprendidos de la abuena y optar por el diagnostico de un profesional de la salud. Es ahí donde decidió llevarme a duras penas a la Clínica donde tenia el seguro medico, que por cierto es una de las clínica mas cara y de gran prestigio en Lima.
Solía tener un medico de cabecera, el doctor Mauricio Concha, al cual mi madre llamaba cariñosa mente doctor Conchita, que por cierto yo muy dentro de mi incluía términos como, conchita tu madre o conchita hijo de puta y reía cuidadosa mente sin que se percatara de mi risa que obviamente era sarcástica.
El doctor Concha me había tratado de niño incluso fue quien me circuncido, no se ahora como se encuentre, después de casi cuatro años que no lo veo, debe seguir igual o quizá mas ansiando de cuando lo vi por ultima ves, que fue aquel día.
Recuerdo que después de aquella consulta, mi madre guardo la receta medica y cada ves que caía enferme por los mismos síntomas, me compraba los antibióticos que el doctor Concha había recetado. Era inteligente mi madre, aunque cierta ves me las uso en la maleta cuando viajaba a Cusco y siendo yo alguien muy distraído extravié la receta que el medico nos había dado y que mi madre guardaba celosamente.
Aquel día que fui a la clínica y entre a la consulta, el doctor Concha decidió hacer las rutinas de siempre y me pidió sentarme en la camilla que tenia en su consultorio, que por cierto quedaba muy alto del piso, cuando era niño solía subirse a una pequeña escalerilla que aun tenia en aquel consultorio y así trepaba a dicha cama riendo sutilmente por los adjetivos que le ponía al medico.
Él después de haberme dicho que subiera a la camilla, pido que me quitara el polo, y con el Estetoscopio puesto en las orejas y la otra punta en mis pulmones repitió una y otra ves,
- Inala, exala, inala, exala…
Después agarrando una especie de cucharita de helados, aunque esta era de madera y un poco mas larga, me pidió abrir la boca y decir
- haaaaaaaaa
Lo cual hice sin refutar mientras el ayudándose de esa especie de cucharita bajando mi lengua exclamo:
- Aquí esta el problema, mire señora!!
Cuando mi madre vio eso, que por cierto yo nunca llegue a observar, por que entenderán que uno mismo no es que pueda verse las amígdalas a menos que no sea ayudándose de un espejo, el senil medico le dijo a mi madre que había que operar, que ese órgano ya no estaba cumpliendo sus funciones, que son las de detener el polvo que entre a tu boca y puede que produsca otras enfermedades. Dijo además que las amígdalas estaban completamente inflamadas y que era esto lo que estaba produciendo la fiebre y los demás malestares, después añadió:
- Señora le voy a recetar dos pastillas que Hugo deberá tomar juntas cada ocho horas y si en el transcurso de cinco días no baja la inflamación, le recetare también dos ampollas que deberá inyectar antes de dormir durante dos días.
A lo cual yo me opuse rotundamente, pero sin hacerme el menor caso a mis escasas razones y abaladas solamente en el dolor y miedo a la ampolla, ni el medico ni mi madre, que supuse me debería apoyar, me hicieron caso y el doctor procedió a anotar con letra casi ilegible en su recetario medico los nombres de las pastillas y de aquellos dos antibióticos que deberían inyectarme de no bajar la inflamación.
Después el doctor concha concluyo su consulta diciéndole a mi madre:
- Señora una ves desinflamen las amígdalas saque una cita para operar, hay que cortarlas o seguirán provocando la fiebre y todos esos malestares.
Luego mirándome a los ojos y muy acertadamente me dijo:
- Y usted jovencito, deje de fumar y de beber cosas heladas, que es el exceso de tabaco y las cosas frescas una de las causas por las cuales se te han inflamado las amígdalas.
Diablos!! Para que dijo eso, desde aquella ves mi madre prohibió que fumara en mi habitación y pobre de mi si encontraba una cajetilla de mis incomparables Lucky Strike, que al ser encontrados por mi madre o la chacha ibana a parar al escusado, todos rotos sin la menor piedad. Más de una vez me han hecho eso, por eso escondía los cigarros en una caja de metal que obtuve con una promoción de lucky que venían: dos cajetillas, un pote de tabaco puro y un paquete de rislas que servían para armar el tabaco suelto y que también use para armar otras cosas.
Era esta pequeña caja donde ahora guardaba algunos objetos como pipas, más rislas, un encendedor, un juego de naipes y también una maquinita manual para armar el tabaco suelto que era muy practica para que tuvieran el grosor y la consistencia de un cigarrillo normal. Era este mi escondite y aunque no era tan secreto que digamos, ahí metía la cajetilla con lo que quedaba de contenido.
El doctor concha lo dijo y mi madre lo tomo muy a pecho, prohibió rotundamente que fumara, claro que nunca deje de hacerlo, además aun no conozco a un hijo que haga todo lo que su madre le dice, por lo generar a los hombres cuanto mas nos prohíben las cosas, mas nos aferramos a ellas.
Después de la sugerencia del medico y de los interminables sermones que me daba mi madre al llegar a casa con algún indicio u olor a cigarro, me di cuenta que el tabaco era en verdad uno de los motivos y es que quizá sea que todas las veces que enferme fueron solo por su causa. Aunque después de algunos años he descubierto que también el clima frió de Europa activan la inflamación de mi moribundo órgano, esto lo descubrí sin consultar al doctor Concha durante mi estadía en Turín- Italia y mi visita a los centros de Ski mas grandes del mundo como Sestriere y Bardonecchia, donde enferme casi de la misma manera en la que me encuentro escribiendo esto.
Pero esta vez no quiero hacer referencia a esa vez en Italia por que ahí están las hermanas de mi madre que me adoran, además de tener dos tías enfermeras y una prima medico que cuando enferme asistieron a mi agonía y recetaron y sugirieron medicinas para mi recuperación ellas me trataron igual o mejor que como si estuviera en Lima.
Pero el problema es ahora, que me encuentro solo en Barcelona, que no tengo a mi madre ni a mis tías que pueden engreírme y cumplir con mis caprichos en estas circunstancias y quizá este sea también un motivo para extrañar alguna compañera sentimental, que no tengo, que se preocupe por su enamorado, que me engría hablándome como un bebe, que por lo menos venga a visitarme y pregunte tontamente:
- ¿Como estas amor?
Sabiendo que estoy apunto de morir.
Pero mejor no pensar en eso pues ya no tendría solo una inflamación de amígdalas sino también una pena en el corazón.
Después del consejo del doctor Concha, que en todo momento dude en acatar a lo largo de los años vengo padeciendo estas dolencias por lo menos una ves por año.
Quizá si no hubiera fumado tanto el sábado que Salí y que termine casi dos cajetillas no estaría hoy postrado y arrepintiéndome de haberlo hecho, pero es que es como dice mi madre, después de gusto viene el disgusto, y es eso lo que mas rabia me da en estos momentos, el haberme dado cuenta a tiempo hubieran evitado todo esto, quizá si hubiera medido mi consumo hoy no estaría así. Aunque quizá otra seria la historia de haberme operado las amígdalas cuando el doctor lo sugirió, pero ya es tarde para lamentos o para pensar en lo que pude o no haber hecho; aunque lo cierto es que los motivos por los cuales no decidí operarme fueron también por una miga mía, Daniela Padilla, quien me comento que su hermano después de una operación como esa, estuvo una semana sin poder pronunciar palabra tomando bebidas, almuerzos licuadas y sopas, además me dijo que después de eso él era mas propenso a contraer gripe y otro tipo de enfermedades respiratorias.
Por ese motivo siempre persuadí a mi madre de no querer operarme, pues conté la historia de Daniela mucho mas dramática de lo que ella pudo habérmela dicho, además a mi madre alguna ves alguien le dijo que a fulanito de tal había quedado medio sordo después de extirparle las amígdalas, tenia motivos mas que suficientes para no operarme.
Ahora depuse que lo pienso una y otra vez, quizá no tome la mejor decisión, quizá otra seria mi historia en este momento y no aburrirlos narrándoles mis traumas infantiles.
En estos momentos sentado y escribiendo esto por mi mente solo pasa una cosa, solo tengo una pregunta que gira y gira sin respuesta, me pregunto
- ¿Qué será de mí?
Y haciendo memoria dentro de mi agonía recuerdo haber traído algunas patillas que mi tía la enfermera me ha dado para la inflamación, solo me queda recordar donde las puse y después de encontrarla tratar de recordar la dosis y no morir en el intento. Ya que de lo contrario no podré seguirles contando mas historias de mi vida que aunque a pocos le importe lo seguiré haciendo.
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